Autora del artículo: Iveta Bartošová
Los terrores nocturnos, a veces también llamados pavor nocturno, pueden dar más de un disgusto a cualquier padre, sobre todo cuando aparecen en niños pequeños. No se trata de una afección grave y en los niños se presentan con más frecuencia de lo que pensamos. Si ahora mismo los estáis viviendo, no desesperéis: el niño acabará superándolos.
¿Qué son exactamente los terrores nocturnos, por qué surgen y cómo prevenirlos?
Qué son los terrores nocturnos
El niño está medio dormido y no reacciona en absoluto a vosotros. Puede llorar, gritar, estar asustado, patear a su alrededor o moverse por la cama. Por lo general duran solo unos minutos y aparecen en la primera mitad de la noche, cuando el niño duerme profundamente. Al día siguiente no recuerda nada. Los terrores nocturnos aparecen con más frecuencia en niños de entre 1,5 y 5 años, aunque también pueden dar problemas a los padres de niños más pequeños o mayores.
Qué causa los terrores nocturnos
Es probable que los terrores nocturnos puedan desencadenarse por:
- tiempo frente a pantallas - televisión, teléfonos, tabletas;
- el nacimiento de un hermano menor;
- el niño está agotado;
- muchos estímulos nuevos durante el día;
- el niño está estresado o hay alguna situación estresante en la familia.

Cómo calmar al niño
Dado que el niño no responde a nadie, basta con que estéis con él, podéis hablarle con voz tranquila, acariciarlo e intentar volver a dormirlo o, por el contrario, despertarlo. Los terrores nocturnos aparecen en un sueño profundo, por lo que es difícil despertar completamente al niño; además, luego le queda una extraña sensación interna que no puede asociar con nada.
Cómo prevenir los terrores nocturnos
- Intentad mantener una rutina antes de dormir, para que el niño sepa qué va a seguir siempre.
- Compartir la cama aporta al niño una sensación de seguridad.
- Puede ayudar una luz tenue en la habitación, el mínimo ruido y que no haga ni frío ni demasiado calor en la habitación.
- Dejad que el niño se duerma con un peluche o algún muñeco de apego.
- También podéis probar con aceite esencial de lavanda, que se pone en el difusor para crear una atmósfera relajante y agradable para dormir.
- Leer cuentos/historias antes de dormir.
- Suficiente sueño y movimiento durante el día.
- Homeopatía - por ejemplo chamomilla vulgaris o stramonium - conviene consultar con un especialista sobre el tipo de homeopatía y la dosis.

Las pesadillas no son lo mismo que los terrores nocturnos
En una pesadilla, el niño empieza a llorar solo después de despertarse. Para él es como un mal sueño, por lo que es capaz de contar lo que soñó. Necesita cercanía física y el consuelo de los padres para poder volver a dormirse. Las pesadillas aparecen después de alguna experiencia desagradable que el niño ha vivido en los últimos días (por ejemplo, ansiedad por separación, miedo a la oscuridad, un suceso desagradable, mala higiene del sueño). Se presentan en niños de hasta 10 años, aunque no es raro que también aparezcan a una edad más tardía; los adultos también tienen pesadillas.
En resumen
Los terrores nocturnos aparecen en niños de entre 1,5 y aproximadamente 5 años. Se trata de que el niño está medio dormido y, mientras tanto, llora, patea, grita y está asustado. No se le puede calmar ni despertar de ninguna manera; no reacciona a vosotros. Así que solo podéis estar con él, hablarle con voz tranquila y esperar a que todo pase en unos minutos y el niño vuelva a dormirse profundamente. No se sabe con exactitud por qué los niños experimentan estos estados; probablemente pueden desencadenarlos el nacimiento de un hermano, demasiados estímulos durante el día, un exceso de pantallas, el agotamiento o alguna situación estresante. A veces no ayuda nada; en algunos niños pueden ayudar el colecho, un muñeco de apego, suficiente sueño durante el día, leer cuentos antes de dormir, la aromaterapia o la homeopatía.
¿Cuáles son vuestras experiencias con los terrores nocturnos? ¿Cuánto duraron y qué os ayudó?





Escribir un comentario
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.