Autora del artículo: Iveta Bartošová
A veces los padres dudan si dejar al niño mejor en casa o si puede ir al grupo con los demás niños. Suelen dudar más cuando se trata de niños de infantil, porque en las guarderías eso se suele plantear más a menudo. Entonces, ¿cuándo dejar al niño en casa y cómo hacer frente a las clases perdidas en el caso de los escolares?
La enfermedad y la guardería
Rinorrea leve
Hay guarderías que aceptan a niños con un catarro leve, que de vez en cuando estornudan durante el día y la mucosidad les sale o, en raras ocasiones, aparece un poco de moqueo en la nariz durante el día. En algunas guarderías incluso este tipo de rinorrea es inaceptable y el niño debe quedarse en casa.
Otras enfermedades
En caso de que el niño tenga fiebre o incluso fiebre alta, vomite, tenga diarrea, le hayan salido granitos en el cuerpo (varicela o la sexta enfermedad), tenga piojos, tosa incluso en reposo o le duela la garganta, es necesario que se quede en casa. No solo podría contagiar a otra persona, sino que tampoco podría participar plenamente en las actividades comunes, porque no tendría fuerzas ni ganas para ello.
A veces es mejor quedarse con el niño en casa cuando empieza a quejarse de dolor de cabeza, dolores corporales, dolor de oído o de garganta. Así podéis asegurar que la enfermedad no vaya a más y que solo sean unos días de descanso con té, caldo y reposo.
Lo ideal sería que, después de que desaparezcan todos los síntomas de la enfermedad, el niño se quedara en casa unos días más (lo mejor sería toda una semana, pero qué padre que trabaja puede permitírselo), para no volver al grupo con las defensas bajas. Porque podría pasar que en unos días volváis a tener al niño en casa y entréis en un círculo de enfermedades.
Cómo ahuyentar el aburrimiento en casa
Para que el niño no se descoloque tanto del ritmo de la guardería y no se aburra tanto en casa, podéis leerle cuentos y cantarle canciones cada día; si el niño no está solo tumbado, también podéis dibujar, recortar, pegar algo, hacer cosas con plastilina, construir con bloques, etc. Los paseos cortos para recuperar la salud tampoco hacen daño.

La enfermedad y la escuela
Cuándo quedarse en casa
En el caso de los niños que ya van a la escuela, lo del catarro y la tos es algo individual y no se le da tanta importancia. Los escolares ya pueden sonarse la nariz sin problema, toser con la mano delante de la boca, lavarse las manos más a menudo y chupar una pastilla para el dolor de garganta. Por supuesto, también en su caso se aplica que se quedan en casa si vomitan, tienen diarrea, fiebre, varicela o piojos.
También deberían volver al grupo solo después de varios días de haberse curado; al mismo tiempo, se recomienda dejar de lado durante una semana cualquier actividad física, como la educación física en el colegio y las actividades deportivas extraescolares.
¿Y qué pasa con el temario perdido?
Hoy en día, la mayoría de las escuelas tienen acceso en línea a los materiales educativos, así que basta con que el padre o la madre mire qué se ha estado dando y si hay alguna tarea asignada. Si hace falta, también se puede enviar un correo electrónico al profesor y este enviará todo lo necesario. Algunas tareas el niño puede resolverlas sin problema cuando solo tiene síntomas leves de enfermedad, como catarro y tos. No hace falta exagerar, porque en este caso lo más importante es que el niño vuelva a estar sano, más que tener los deberes hechos y el temario memorizado. Si está sano, lo recuperará todo mucho más rápido.
Si, no obstante, el niño tiene ganas de aprender, podéis intentar buscarle en YouTube vídeos interesantes sobre el tema, para que no tenga que estudiar solo con libros, o ponerle en contacto mediante videollamada con un compañero de clase, que puede ayudarle a completar la información necesaria. Hay más formas de recuperar en casa las asignaturas perdidas; al final siempre depende de vosotros lo que elijáis.

En resumen
Los meses más fríos traen también más enfermedades y más días perdidos en la escuela y la guardería. En el caso de un catarro leve, cada padre debe valorar si deja al niño ir al grupo o si prefiere dejarlo en casa. Con fiebre, diarrea, vómitos o dolor de garganta, el niño debería quedarse claramente en casa y recuperarse. Con los niños más pequeños podéis leer libros en casa, cantar canciones, dibujar, modelar o recortar algo. Con los mayores, por ejemplo, jugar a las cartas o a algún juego de mesa. Después de superar la enfermedad, cuando el niño solo descanse para recuperar la energía perdida, podéis empezar con el estudio y las tareas del temario perdido, pero con moderación; no hace falta exagerar y, sin duda, conviene esperar a que el niño tenga fuerzas para ello.
¿Cómo lleváis vosotros las enfermedades infantiles? ¿Cuándo dejáis a los niños en casa y cómo es en vuestra casa un día “enfermo” normal?





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