Parto y puerperio

El cuarto trimestre, es decir, los primeros tres meses después del parto

Čtvrtý trimestr aneb první tři měsíce po porodu

Inmediatamente después del parto comienza el llamado período de cuarentena, que puede ser muy intenso a nivel emocional y lleno de llanto tanto por parte de la mamá como del bebé. Sin embargo, del llamado cuarto trimestre ya no se habla tanto, aunque es extremadamente importante. Entonces, ¿qué es ese cuarto trimestre y por qué nos resulta tan exigente?

¿Qué es el cuarto trimestre?

El embarazo se divide en 3 trimestres, y cada uno dura aproximadamente 3 meses. Sin embargo, lo ideal para el bebé sería que pudiera seguir “terminándose de cocinar” otros 3 meses en la barriga, pero entonces ya no seríamos capaces de darlo a luz. Nace, pues, después de 9 meses y el siguiente llamado 4.º trimestre se termina de cocinar sobre nosotras

  • El bebé conoce nuestro mundo.
  • Nos adaptamos al bebé juntas - tanto la mamá como el papá, y en su caso también los hermanos.
  • El bebé necesita contacto, el mismo que tenía cuando estaba en la barriga. Lo ideal, entonces, es llevar al bebé desde el nacimiento en un fular, así también le proporcionamos el balanceo al que está acostumbrado y que lo calma.
  • El bebé necesita alimento cuando le apetezca, igual que lo tenía en la barriga; por lo tanto, la lactancia a demanda es la mejor opción.
  • En la barriga, el bebé estaba acostumbrado a los más diversos sonidos/ruidos de nuestros órganos, así que si se los ofrecemos después del nacimiento, sin duda estará más tranquilo. 
  • El bebé puede estar sobrestimulado después de todo el día, y por eso por la noche a menudo llora para desahogarse. Algunos lo llaman cólico, pero muchas mamás saben que son solo emociones que necesitan salir, y es muy agotador noche tras noche.

El cuarto trimestre son, pues, los primeros tres meses después del parto, que pueden ser muy exigentes; sin embargo, si le das al bebé lo que necesita y, por así decirlo, lo terminas de “cocinar”, entonces todo cambiará a mejor y podréis disfrutar juntas de los meses siguientes.

Cuando el cuarto trimestre es exigente

Si estás agotada, pide ayuda y no lo tomes como un fracaso. Antes se vivía en comunidades y la gente se ayudaba entre sí con cualquier tarea, incluido el cuidado de los niños. Ponte a ti en primer lugar, porque si no recuperas energías, será muy difícil cuidar de tu bebé. Comunícalo con tu pareja y con tu entorno más cercano. 

No te castigues porque tu bebé llore constantemente; no eres una mala madre. Puedes intentar observar qué hay detrás de ese llanto diario, pero probablemente no llegarás a ninguna conclusión, y lo que más te aliviará será aceptar el llanto de tu hijo. Si sabes que el bebé llora precisamente por dolor de barriga, entonces puedes probar la método de comunicación sin pañal, que ayuda a una mejor evacuación, o puedes probar un masaje de barriga antes de cada toma. 

Si no consigues dar el pecho, busca cuanto antes a una asesora de lactancia, que te enseñará cómo hacer que el bebé se agarre correctamente y cuál será la postura más adecuada para ambos. Y si es necesario suplementar temporalmente al niño, te mostrará cómo hacerlo para que no arruines la lactancia y no la abandones en unos pocos días o semanas. 

A muchas madres recientes les preocupa no dormir, ya sea porque están nerviosas por si el monitor de respiración se pone a sonar, porque el niño se despierta y llora constantemente o porque se despierta en cuanto lo vuelves a poner en la cuna. En este caso, te ayudará dormir juntos, un método muy sencillo y eficaz que es natural para muchas personas en Asia, África y también en Sudamérica. Si el bebé se despierta cuando lo dejas incluso durante el día, lo más fácil que puedes hacer es no dejarlo en ningún sitio. O bien puedes dejarlo dormir sobre tu pecho mientras lees un libro, o puedes llevarlo en un fular y, mientras tanto, hacer las tareas habituales de la casa. 

No intentes ser perfecta ni rendir al cien por cien. La maternidad nos enseña muchísimo: no solo a cuidar de nuestro hijo, sino también a procesar nuestros propios traumas, creencias e incomodidades. Aunque probablemente tu entorno te diga que debes hacerlo así o asá (por ejemplo: dale el chupete, déjalo que llore, no lo lleves siempre en brazos, etc.), haz caso a tu instinto, porque solo así te irá mejor con tu bebé. 

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