Lavarse las manos debería formar parte de nuestras actividades diarias. Lo más frecuente es lavarnos las manos cuando llegamos de la calle, cuando vamos al baño, cuando tenemos las manos sucias, antes de comer, etc. Para nosotros, los adultos, lavarse las manos es una rutina; ¿cómo enseñarles también a nuestros hijos para no tener que recordarles constantemente y para que puedan hacerlo solos?
Preparar un entorno adecuado para el niño
- Asegurarse de que el niño alcance el lavabo comprándole una banqueta.
- El niño debería poder abrir el grifo por sí mismo. Algunos grifos son cortos y ni siquiera con la banqueta el niño llegará. En este caso se puede atar, por ejemplo, una cuchara de madera al grifo.
- Es necesario practicar con el niño el uso del jabón. Lo más fácil para él probablemente será usar un jabón sin contacto, bajo el cual solo mete la mano. Con el jabón sólido clásico ya será más complicado; aun así, el niño también podrá hacerlo si el jabón es lo bastante pequeño para sus manos. Lo más difícil probablemente será apretar el jabón líquido del dispensador, para lo que necesitará las dos manos a la vez y seguramente solo podrá hacerlo cuando sea mayor.
Motivación para lavarse las manos
- El niño se lavará las manos con más ganas con un jabón que él mismo elija en la tienda. Sin embargo, asegúrense de que el jabón no sea demasiado grande (en el caso del sólido); en los jabones líquidos pueden ser geniales los que reproducen una melodía. También pueden planear juntos la compra de la toalla.
- Una gran ayuda para lavarse las manos es el procedimiento de lavado de manos, que pueden dibujar o descargar de internet, plastificar y colgar sobre el lavabo para que el niño aprenda cómo se suceden los pasos (abrir el agua, ponerse jabón en las manos, enjabonarse las manos, aclarar el jabón de las manos, cerrar el agua, secarse las manos con la toalla).
- El niño verá mejor cómo se lavan las manos cuando las tenga de verdad sucias; así tendrá motivación para quitarse toda la suciedad. Ya sea suciedad de la comida, de rotuladores o de sellos.
- Pueden probar a lavar las manos con guantes y ayuda de pintura, como en este vídeo https://www.youtube.com/watch?v=5Gpt_VNvgao; así el niño verá claramente en qué zonas hace falta lavar las manos.
- Mientras se lavan las manos pueden cantar alguna canción, ya sea una clásica como Está lloviendo, o El perro saltó, o incluso pueden inventar una propia y temática.
- A algunos niños les puede motivar para lavarse las manos una recompensa en forma de pegatina, que pueden pegar en un armario, en su cuaderno o en cualquier lugar que les haga ilusión.
Importancia, paciencia y constancia
- Lo importante es explicar por qué es necesario lavarse las manos desde el punto de vista de la higiene.
- Establezcan normas sobre cuándo hay que lavarse las manos: después de ir al baño, al llegar a casa de la calle, antes de comer, cuando las manos estén sucias, etc., y practiquen constantemente para que el niño se acostumbre a lavarse las manos y lo asocie con esa actividad.
- Den ejemplo y laven sus manos con el niño; también puede lavárselas con un hermano mayor.
- En debates de crianza, algunas mamás aconsejan ponerle al niño purpurina en las manos, para representar las bacterias de las manos que hay que quitar.
- Sean pacientes: a los niños les llevará más tiempo aprender a lavarse las manos que a ustedes.
- Sean constantes: el niño no siempre querrá lavarse las manos; en ese caso toca recordarle por qué es importante y perseverar pese a sus emociones (enfado, llanto, etc.).
Parece una banalidad, pero es justo lo contrario. Practiquen con el niño lavarse las manos varias veces al día y no olviden la constancia, que a largo plazo les compensará. Hagan que lavarse las manos sea algo divertido y no solo una tarea molesta que hay que hacer.





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