Lavar el pelo puede parecer algo banal, una actividad que todos los adultos hacemos incluso varias veces por semana, pero los niños lo ven de otra manera. Están aprendiendo constantemente qué es y cómo funciona todo, quieren tocarlo todo por sí mismos y ponen a prueba los límites de sus padres. Entonces, ¿cómo afrontar el lavado del pelo de los niños para que sea agradable para todos?
La preparación es importante
Durante los primeros 6 meses de vida es necesario poner al bebé boca arriba en la bañera o cubeta y lavarle así también el pelo, para que se acostumbre a la cabeza sumergida, a las orejitas sumergidas y también a enjuagarle la cara con agua para que se acostumbre al agua en el rostro. Hay que seguir haciéndolo así hasta los 18 meses de edad del niño; para ello también puede ayudaros el baño en cubeta o más adelante la natación para bebés.
Los trucos más comunes de las mamás ante la oposición
A partir de aproximadamente los 18 meses puede aparecer la oposición y el niño no quiere ni sentarse en la bañera, mucho menos tumbarse. Quiere hacer todo a su manera. Si durante los meses anteriores habéis practicado mojar la cabecita o habéis ido a natación para bebés, podéis probar los siguientes trucos:
- si el niño se deja tumbar sobre el agua, ya tenéis medio camino hecho: así podréis mojarle y también enjuagarle el pelo;
- dejar que el niño se enjabone él solo el pelo;
- echar agua al pelo con una tacita o con una regadera (a algunos niños les molesta precisamente el chorro de la ducha), también puede hacerlo el propio niño;
- poner una toalla o una manopla sobre los ojitos para que no les entre agua ni champú;
- conseguir una visera de baño;
- enseñar al niño a echar la cabeza hacia atrás para que se enjuague el champú y no le entre en los ojos;
- dar ejemplo, ser un modelo a seguir y lavarse el pelo con el niño, o dejar que os moje y os enjuague el pelo, por ejemplo con una regadera;
- poner un espejo delante del niño para que vea cómo se moja el pelo, se enjabona y luego se enjuaga;
- llevar una muñeca o un dinosaurio a la bañera o a la ducha y lavarle sus imaginarios pelitos;
- ponerle gafas de natación para que no le entre agua en los ojos;
- el pelo puede intentar lavárselo el otro progenitor;
- al lavar el pelo, dar el pecho: puede ser una postura algo incómoda, pero sin duda merece la pena probarla;
- dejar que el niño elija él solo el champú en la tienda;
- inventar una retahíla o canción para lavar el pelo;
- preguntarle al niño cómo lo necesitaría;
- se le puede dar al niño a elegir entre dos opciones: o le lavamos el pelo o se lo cortamos;
- si nada funciona, entonces hablar con el niño de ello, igual que sobre el cepillado de los dientes, y hacerlo lo más rápido posible y con respeto hacia él.
Atención al miedo al agua en la cara
En caso de que el periodo de oposición pase y el problema con el lavado del pelo continúe, probablemente el niño tenga miedo al agua en la cara y sea necesario entrenar gradualmente el hecho de tumbar al niño boca arriba en el agua y luego lavarle la cara con una mano mojada. Cuando el niño se acostumbre, podéis seguir echándole agua en la cara con una taza y, tumbado, ponerle toda la cabeza en el agua o, sentado, echarle agua por el pelo.
Ya sea lavar el pelo, cepillarse los dientes, cortarse las uñas o peinarse el pelo, seguramente siempre habrá algo que tendréis que resolver como padres con vuestro hijo. Pero no os preocupéis: cada etapa pasa una vez y la sustituye otra, así que lo que hoy os preocupa puede convertirse en unos días o semanas en un recuerdo. Mucho ánimo con el lavado del pelo, lo conseguiréis.





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