En los primeros meses y años de vida, el niño atraviesa un enorme desarrollo, tanto físico como psíquico, y uno de los periodos por los que pasan todos los niños es la llamada ansiedad por separación. Puede ser un periodo muy agotador para los padres, sobre todo si el niño hasta ahora no había pasado tiempo con nadie más que con la persona que lo cuida (por lo general la mamá) sin ningún problema; sin embargo, es una parte importante del desarrollo del niño y deberíamos adaptarnos a ello siempre que sea posible. ¿Qué es la ansiedad por separación, cuándo aparece y cómo superarla?
Qué es la ansiedad por separación
En cuanto la persona que lo cuida desaparece del campo de visión del niño (ya sea fuera de casa o solo en otra habitación), el niño piensa que ya no la volverá a ver y se angustia. Al mismo tiempo, el niño quiere explorar el entorno (es más móvil, por lo general ya empieza a gatear), pero tendría que alejarse de la mamá y así entra en conflicto interno. La ansiedad por separación es una señal de un desarrollo sano y de la creación de un vínculo sólido entre la madre y el niño. No obstante, es un periodo exigente que no conviene subestimar.
Cuándo aparece la ansiedad por separación
A partir de los 6 meses, el niño distingue rostros conocidos y desconocidos y se fija en la persona que lo cuida (la mayoría de las veces la madre). Después, entre el 7.º y el 8.º mes, aparece la ansiedad por separación, que en mayor o menor medida puede persistir hasta los 3 años de edad o presentarse por oleadas. Puede aparecer incluso alrededor de los 18 meses de edad y entre los 2 y 2,5 años. También puede manifestarse tras una situación de mayor estrés, por ejemplo, el inicio en una guardería o grupo infantil, el nacimiento de un hermano o el traslado a un nuevo piso/casa. No obstante, tampoco son raros los casos de niños en los que la ansiedad por separación continúa incluso después de empezar la guardería o la escuela.
Manifestaciones de la ansiedad por separación
No solo el llanto significa que el niño está pasando por ansiedad por separación. Las posibles manifestaciones son:
- llanto histérico cuando la madre se va,
- miedo a los desconocidos,
- incapacidad para dormir sin la mamá,
- despertares nocturnos frecuentes o pesadillas,
- enuresis,
- miedo a la oscuridad,
- rabietas,
- falta de apetito,
- el niño quiere que lo carguen constantemente y se esconde detrás de la madre.
Cómo superar la ansiedad por separación
Es necesario dedicar al niño tiempo, amor, comprensión y, sobre todo, contacto, para que la angustia se alivie y desaparezca poco a poco.
- Empezar a entrenar la separación de forma gradual, dejar que lo cuide, por ejemplo, la abuela, y por poco tiempo; incluso media hora al principio es suficiente.
- Jugar al escondite, por ejemplo, taparse la cara con las manos y asomarse.
- Despedirse siempre del niño y decirle adónde vas y cuándo volverás; después es necesario cumplirlo.
- Crear un ritual de despedida con el niño.
- El niño debería pasar la separación en un lugar que conozca y donde se sienta seguro.
- No dejar al niño si está enfermo o con hambre.
- Salir mucho con el niño entre la gente, para que sepa que también existen otros desconocidos y no tenga que temerles.
- No apresurar al niño; cada uno necesita un tiempo distinto para adaptarse al cambio.
- También es necesario que el padre o la madre esté preparado para la separación. Los niños perciben cualquier inseguridad y reaccionan de inmediato.
Algunos padres observan una ansiedad por separación extrema, otros no notan ninguna. Depende mucho del temperamento del niño y de su vínculo con la persona que lo cuida, por eso no se pueden comparar los niños en este aspecto. Es muy importante no reprender al niño por su comportamiento, no dejarlo llorar solo, sino apoyarlo y darle suficiente tiempo para que atraviese la ansiedad por separación como necesite.
Gracias a la información de la que disponen hoy los padres, este periodo puede afrontarse sin expectativas irreales y con bastante tranquilidad. Si resulta más bien turbulento y físicamente agotador, entonces sepa que dentro de unos meses ya lo recordará con cariño, viendo lo pegado que estaba ese pequeñín a usted y que solo necesitaba tiempo y sus brazos.





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