La historia del chupete se remonta al antiguo Egipto; la forma actual la adquirió apenas en el siglo XIX. El chupete es un recurso de separación o, dicho de otro modo, un objeto de consuelo, que divide a padres y abuelos en dos bandos. Unos son opositores absolutos, mientras que otros no se imaginan al bebé sin chupete. Hoy en día, cada vez más niños rechazan el chupete y muchos padres no entienden por qué precisamente su hijo no lo quiere. Por otro lado, hay muchos padres que no quieren dárselo a su hijo porque creen que no lo necesita y que podrán manejarlo sin él. ¿Cuáles son las razones que disuaden a los padres de comprar un chupete y por qué se puede prescindir de él?
Por qué el chupete no es un recurso adecuado
Menor lactancia, destete temprano, mordisqueo
El chupete retrasa la sensación de hambre, lo que significa que el bebé se despierta tras periodos de tiempo más largos y, con ello, disminuye la lactancia de la madre. Al mismo tiempo la succión del pecho y la del chupete son diferentes (la lengua y la boca se mueven de otra manera) y puede dar lugar a que el bebé se muestre insatisfecho durante la lactancia, a un posterior destete temprano y al paso de la lactancia materna a la leche artificial. En los niños que ya tienen dientes, el chupete puede provocar que muerdan el pezón.
No reduce el riesgo de SIDS
El uso del chupete no reduce el riesgo de SIDS, es decir, del síndrome de muerte súbita del lactante, que se presenta en niños menores de un año. La prevención del SIDS es, en cambio, la lactancia frecuente y también el colecho, gracias al cual la madre y el bebé se sintonizan entre sí y así no se producen pausas respiratorias.
Mal desarrollo de los dientes
Las opiniones sobre el desarrollo dental (deformación de la mandíbula, mayor tendencia a las caries, etc.) al usar chupete difieren mucho. Algunos dicen que usarlo hasta los seis meses o hasta el año no supone ningún problema; otros, que incluso hasta los tres años está bien. Hoy en día también existen chupetes ortodónticos, que tienen una forma diferente a la de los chupetes clásicos y supuestamente no deberían causar problemas. Las opiniones de los dentistas son diferentes y, por tanto, queda en manos de los padres asumir el riesgo de un mal desarrollo dental o no utilizar chupete en absoluto.
El niño se acostumbra a una cosa, no al contacto con los padres
Con el uso frecuente del chupete, el niño se vuelve dependiente de él y luego ya no es capaz de dormirse o calmarse sin él. Así, el niño aprende que sus necesidades las satisfacen las cosas y no las personas (los padres). Más adelante, esto también puede derivar en una dependencia, por ejemplo, de los cigarrillos, o en problemas con la comida excesiva.
El niño necesita ser escuchado, no silenciado
Los padres suelen asociar el llanto con el chupete. En cuanto el niño llora, incluso aunque ya haya comido, esté cambiado y tenga calor, entonces necesita el chupete para calmarse. Eso sí funciona (si el niño acepta el chupete), sin embargo, el niño queda más bien silenciado que con sus necesidades satisfechas, que son las que provocaron el llanto. La succión, como tal, sin duda ayuda al bebé a calmarse y también ayuda con el dolor; no obstante, el chupete no sustituye la necesidad de contacto con los padres ni la necesidad de llorar (si, por ejemplo, el niño ha estado sobreestimulado durante todo el día, por la noche necesita llorar para soltar tensión y no acumularlo dentro de sí). Más que usar el chupete, el padre o la madre debería buscar las causas del llanto y resolverlas de otra manera que no sea darle el chupete.
¿Cuándo es adecuado dar el chupete?
Si el niño empieza a chuparse el pulgar incluso en situaciones en las que no podemos darle el pecho (por ejemplo, en el coche o en el cochecito), entonces conviene darle mejor un chupete en su lugar, porque más adelante no podremos quitarle el pulgar y será difícil desaprender ese hábito de succión.
Cómo solucionarlo sin chupete
Da el pecho a demanda, a veces puede parecer que el bebé quiere estar al pecho las 24 horas (ya sea por hambre, sed, aburrimiento, dolor por la salida de los dientes, dolor de barriga o algún malestar); en tal caso, dáselo, mímalo mucho y mantente en contacto con él, y unos grandes ayudantes serán el fular y la mochila portabebés. No olvides que alrededor de la 3.ª semana, la 6.ª semana, la 9.ª semana, el 3.er mes, el 6.º mes y el 9.º mes los niños pasan por un estirón de crecimiento y requieren tomas más frecuentes para aumentar la lactancia para los días siguientes. Al mismo tiempo están más llorones, requieren más contacto, duermen menos y aumentan de peso más rápido. Es algo totalmente natural y, en este caso, el chupete solo empeorará la situación.
El llanto no tiene por qué significar solo dolor de barriga, por eso no des de inmediato distintos preparados para los gases e intenta observar cuándo está inquieto el bebé y cuál podría ser la causa. A veces basta con cambiar la vitamina D por otra marca o reaccionar ante las primeras señales de sueño para que el bebé no llore por estar sobrecargado.
Si el bebé llora cada día por la noche a la misma hora y sabes que no le duele la barriga, entonces déjalo llorar en tu regazo - con el llanto procesa las experiencias de todo el día y, gracias a tus brazos, estará en un entorno seguro donde puede permitirse sacar sus emociones.
Quizá al leer este artículo se te ponga el pelo de punta, porque no puedes imaginar la convivencia con tu bebé sin chupete y eso pone en riesgo tu bienestar físico y mental. Hay situaciones en las que el chupete puede ayudar mucho, pero no hay que abusar de él; por ejemplo, cuando el niño llora en el coche o cuando el bebé llora en el cochecito. Sin embargo, incluso en estos casos el niño nos está comunicando su malestar, y deberíamos observarlo también desde otro punto de vista.
Decidas lo que decidas, sin chupete algunas situaciones con el bebé probablemente serán más difíciles; no obstante, no tendrás que ocuparte después de quitarle el chupete, algo que en el resultado final puede ser aún más difícil.





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