Criar a un niño

No lo cargues, lo malcriarás

Nenos ho, rozmazlíš ho

¿Cuándo, si no, llevar al niño en brazos, sino cuando es pequeñito, indefenso y podemos cargarlo? ¿Cuándo, si no, cuando más nos necesita? Por desgracia, la presión del entorno es tan grande que muchas madres primerizas hacen caso a los consejos de los demás antes que a su intuición maternal, porque simplemente temen malcriar a su bebé y que se acostumbre a ser llevado. Vamos a verlo un poco más de cerca: entonces, ¿qué pasa con eso de malcriar y llevar en brazos?

Con amor no se malcría

Llevar en fular o en portabebés, el colecho frecuente, dormir juntos, lactancia a demanda. Todas estas actividades son naturales para los bebés y representan para ellos una forma de amor que necesitan para poder independizarse en el futuro. En los países de Sudamérica, África y Asia forman parte habitual de todos los hogares con niños y nadie se sorprende por ello, como ocurre entre nosotros. Por suerte, los tiempos y la información avanzan, y cada vez más padres respetan las necesidades de sus hijos y no siguen la crianza de sus propios padres. 

El recién nacido necesita contacto

Para los bebés recién nacidos, los primeros tres meses, el llamado cuarto trimestre, son muy importantes en este mundo. Del vientre solo conocen el calor, los movimientos mecedores, el contacto estrecho con mamá y su olor. Después de nacer necesitan lo mismo para adaptarse bien. Necesitan sentirse seguros, algo que el cochecito o la cuna no les proporcionan.

Llevar al recién nacido además tiene un efecto positivo en la producción de lactancia, la madre se vincula mejor con el bebé tras el parto, gracias al contacto estrecho el bebé se sincroniza con la respiración de la madre, por lo que no hace falta comprar un monitor de respiración, y gracias a la mayor liberación de las hormonas del amor la madre siente menos dolor durante la involución del útero y muchas otras ventajas más.

Poner al niño en la cuna o en el cochecito y dejarlo llorar es más bien contraproducente. Es cierto que el niño deja de llorar al cabo de unos días, pero eso no significa en absoluto que de repente sea independiente. Solo aprende que sus necesidades (el contacto con mamá, su calor y su olor) no son importantes y que, en vez de llorar, le conviene ahorrar energía, porque igualmente no será atendido. Parecerá un bebé bueno, que no llora y se muestra contento, y eso es justo lo que todo padre quiere. Pero más adelante buscará formas de llamar la atención de otra manera y no le importará ni la atención negativa, por ejemplo cuando moleste a mamá tirando cosas, dando patadas, untando la comida por toda la mesa, etc. O quizá compense la falta de contacto con mamá despertándose más a menudo por la noche. 

A un bebé de verdad no se le puede malcriar. Sí, puede acostumbrarse a cierto estilo para dormirse, por ejemplo mecerlo o llevarlo en brazos, pero eso se puede cambiar poco a poco cuando deje de conveniros. Todo depende de vosotros, de mamá y del bebé, de cómo lo establezcáis entre los dos. 

Los niños pequeños también necesitan contacto

Si también puedes llevar en brazos a un niño pequeño más grande, entonces llévalo mientras puedas. Por supuesto, no le impidas caminar o ir en su correpasillos, pero cuando necesite que lo cojas, ofrécele tus brazos con gusto. Si en ese momento no es posible porque, por ejemplo, llevas la compra, al menos abrázalo y dile que te gustaría llevarlo, pero que ahora no puede ser y que necesita ir un rato más solo o sentarse en el cochecito. Puede que haya una escena de llanto, pero eso simplemente forma parte del mundo infantil. Gestionar las emociones es un tema importante para los niños pequeños y nosotros, los padres, deberíamos ser sus guías y ayudarles a vivirlo todo, no reprimir sus emociones ni ridiculizarlas.

Cuándo se vuelve malcriado un niño 

Un niño se vuelve malcriado cuando no te mantienes firme en tus límites. Por ejemplo, el niño quiere un caramelo y tú no se lo permites, entonces empieza a gritar, llorar, tirar cosas y, para que haya paz, acabas dándoselo. Y entonces la próxima vez volverá a intentarlo. O quizá le pides al niño que recoja los juguetes y luego le pones un cuento. Él no lo hace o solo recoge un poco y tú, aun así, le pones el cuento. La próxima vez sabrá que habrá cuento aunque no recoja nada. Hay muchas situaciones así y el niño, simplemente, irá probando hasta dónde puede llegar. Por eso te toca mantenerte firme en tu decisión y, si el niño llora, vivir esa emoción con él. No puedes hacer nada más por él en ese momento, a menos que quieras que se malcríe y que con el llanto o los gritos consiga todo lo que quiere.

Antes o después se independizará

Los bebés no pueden manipular a sus padres y el llanto es el único medio de comunicación que tienen con ellos. Por lo tanto, llevarlos en brazos definitivamente no los malcría, así que no tengas ningún miedo de hacerlo siempre que lo necesiten. 

Los niños se independizan mucho antes cuando tienen satisfecha su necesidad de contacto. A menudo ocurre entonces que los niños mayores van por la noche o al amanecer a la cama de sus padres y quieren estar en contacto cercano con ellos, porque su necesidad sigue sin estar satisfecha. Los niños que duermen con sus padres desde pequeños a menudo no necesitan esto. 

Por eso, lleva y acurruca a tus hijos siguiendo tu intuición maternal y verás que dentro de unos años recordarás esta etapa con cariño.

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