Aproximadamente el 20 % de las parejas en la República Checa sufre infertilidad. Esto se debe, por ejemplo, a los hábitos alimentarios de la pareja, al intento de concebir después de los 30-35 años y a diversas enfermedades que impiden la concepción del bebé. Sin embargo, la infertilidad no solo afecta a las parejas que aún no tienen ningún hijo en casa. También afecta a los padres a los que ya en el pasado les fue posible concebir un bebé. Se trata de la llamada infertilidad secundaria. ¿Qué es exactamente, qué la causa y cómo se trata?
Qué es la infertilidad secundaria
Alrededor del 11 % de las parejas tienen problemas para concebir un bebé incluso después de un año intentándolo, pese a que ya tienen al menos un hijo en casa. La infertilidad secundaria es algo con lo que las parejas por lo general no cuentan. Al fin y al cabo, si ya les salió al menos una vez, no ven motivo para que no puedan concebir otro bebé de nuevo y sin problemas. Sin embargo, ocurre todo lo contrario.
Qué causa la infertilidad secundaria
Son muchos los factores que causan infertilidad. A veces ni siquiera los médicos saben qué hay detrás de la infertilidad. Lo más habitual es:
- mayor edad de la mujer y del hombre,
- endometriosis,
- trastorno de la tiroides,
- PCOS,
- estilo de vida inadecuado: mayor consumo de alcohol, tabaco, poco movimiento, mínimo ejercicio,
- obesidad o, por el contrario, una gran pérdida de peso,
- ciclo menstrual irregular,
- cicatrices en el útero o adherencias tras un parto anterior,
- uso de ciertos medicamentos,
- enfermedades autoinmunes,
- enfermedades de transmisión sexual,
- mala calidad de los espermatozoides,
- trastornos hormonales en los hombres,
- lactancia: a algunas madres les vuelve el ciclo menstrual solo después de terminar la lactancia,
- después de un aborto espontáneo o varios abortos espontáneos.
Cómo salir de esto
En primer lugar, conviene mejorar el estilo de vida y estar en forma: alimentación de calidad, eliminar el alcohol, comer menos dulces, dormir y descansar lo suficiente, moverse con regularidad, y usar cosmética y productos de limpieza más suaves y ecológicos.
Además, es bueno visitar al médico, que realizará las pruebas necesarias y confirmará o descartará las posibles causas.
Si no se consigue curar la infertilidad, entonces llega el momento de considerar la opción de la fecundación artificial.
Cuando cuesta mucho tiempo concebir un bebé, resulta muy duro psicológicamente y puede ocurrir que sea precisamente nuestra mente la que bloquee todo. En este caso, lo ideal es, por así decirlo, desconectar la cabeza y dejar que las cosas fluyan: no seguir los días fértiles, no medir la temperatura basal, no planificar las relaciones solo para esos días. No presionarse, no obsesionarse y dejar que todo siga su curso, para que el bebé encuentre su propio camino cuando llegue su momento. Sí, es lo más difícil, pero a menudo también lo más eficaz. No tengáis miedo de compartir vuestros sentimientos con vuestra pareja, el apoyo en este caso es muy importante; además, estáis juntos en esto y quién mejor que la otra persona para entenderos.
Os mandamos mucho ánimo y creemos que todos los bebés encontrarán el camino hacia sus padres en el momento adecuado.





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