Sueño y llanto de los niños

El llanto de un recién nacido no significa automáticamente dolor de barriga

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 Las razones por las que los recién nacidos lloran pueden ser varias, pero no siempre se deben solo a un barriguita dolorida o al hambre, como piensa la mayoría de las mamás. Es importante darse cuenta de que el llanto es para el bebé el único medio de comunicación entre vosotros, y por eso no deberíamos ignorarlo. Entonces, ¿por qué lloran los bebés pequeños?

Mamá, tengo hambre

Sin duda, el bebé siempre se quejará cuando tenga hambre; de eso no hay que dudar. Al principio puede tener hambre con más frecuencia que cada 3 horas, como es habitual. Depende de qué bien se agarre el bebé al pecho de mamá, si se duerme pronto en el pecho o si por casualidad le está afectando un estirón, que se manifiesta ya alrededor de la 3.ª y la 6.ª semana de vida del recién nacido. Guíate, pues, por tu intuición materna y no por los consejos de los demás; amamanta idealmente a demanda.

Mamá, me duele la barriga

Cuando no es hambre, entonces suele ser una barriguita dolorida. Se dice que durante los tres primeros meses las cólicos afectan a la mayoría de los recién nacidos y que los sufren más bien los niños. Por experiencia propia sabemos que el sexo no importa y que ni siquiera esos tres meses son una norma. Es una etapa exigente, en la que intentamos aliviar al bebé con distintas posturas, por ejemplo la postura del tigrecito o en bolita, masajes, calentando la barriguita, baños en un cubito, etc. Si la causa del dolor de barriga no es una enfermedad más seria o una alergia, entonces normalmente desaparece sola al cabo de unos meses.

Mamá, tengo el pañal lleno o necesito hacer pis/caca

Algunos bebés no soportan un pañal lleno y, en cuanto lo tienen, se quejan de inmediato. Pero también hay otros que rechazan hacer sus necesidades precisamente en el pañal y protestan cuando necesitan que se lo quiten. En ese caso, lo ideal es probar el método de comunicación sin pañal, gracias al cual ahorrarás dinero en pañales y además es una excelente prevención y ayuda para los dolores de barriga.

Mamá, te echo de menos

El bebé estaba acostumbrado en la barriga al contacto continuo con mamá, de día y de noche. En la barriga tenía calor, escuchaba el latido del corazón materno y el murmullo de sus órganos. De repente está tumbado en el carrito o en la cunita, oye todo tipo de sonidos que lo molestan y anhela el contacto con mamá, sus brazos cálidos. Llora para mostrar que la echa de menos y que quiere que lo cojan en brazos. Que mamá responda a las necesidades del bebé no significa que lo malcríe; solo le demuestra que está disponible para él siempre que lo necesite, algo que también valorará en una edad más avanzada. Esta etapa suele ser exigente, porque los bebés suelen querer estar en brazos de forma continua, y por eso lo ideal es conseguir un fular y llevar al bebé pegado al cuerpo. Él estará contento y mamá tendrá las manos libres y más libertad. En caso de que al bebé también le falte mamá por la noche, no hay nada más sencillo que el colecho.

Mamá, es demasiado para mí

Como para el recién nacido todo en este mundo es nuevo, puede tener dificultades para procesar todos esos estímulos nuevos. Lo más fácil para él es desahogarse llorando, para poder aliviarse. Si lo pensamos, a los adultos también nos ayuda poder llorar o gritar, porque así se liberan las emociones que nos agobian y luego volvemos a funcionar mejor. En los bebés pasa algo parecido, por eso es importante no dejar que lloren solos y estar disponibles para ellos siempre que lo necesiten, porque solo en nuestros brazos se sienten seguros y pueden sacar fuera lo que les preocupa. Este llanto a menudo se confunde con el llanto cuando al bebé le duele la barriguita. Las dos cosas están un poco relacionadas, porque cuando el bebé llora mucho, traga aire, que luego necesita volver a salir del cuerpo, y así aparecen los “pedetes” que tanto “nos desagradan”. 

Si el bebé llora cada noche a la misma hora, entonces es un llanto con el que procesa todo lo que ha vivido durante el día y deberíamos permitírselo. El chupete puede ser una solución para que el bebé deje de llorar, pero no se liberan todos esos nuevos estímulos y, si esto ocurre así cada día, puede manifestarse más adelante con mayor agresividad, mordiscos, necesidad de calmarse materialmente, etc.

Los comienzos siempre son exigentes

No nos engañemos, casi cada mamá se ha planteado en el posparto si cometió algún error. Es algo natural: tenemos miedo, estamos cansadas, no tenemos experiencia. Sea como sea, hacemos por nuestro peque lo mejor que sabemos y, aunque a veces no nos salga bien, eso no significa que hayamos fracasado ni que nuestro bebé no vaya a querernos. Él nos ama por encima de todo y sin condiciones. Somos todo su mundo. Por eso, no tengamos miedo de coger en brazos y mimar a nuestros bebés siempre que haga falta; luego ellos nos lo devolverán. Y cuando dejen de querer estar en brazos, recordaremos esta etapa con cariño. 

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