Cuando un niño tiene mocos, especialmente un bebé pequeñito, siempre es algo muy exigente para todos. El niño duerme mal, no quiere que le rocíen nada en la nariz ni que le aspiren los mocos. Así, los padres esperan con ganas a que el niño sepa sonarse solo, para que toda la situación con el resfriado sea más llevadera. ¿Cuándo empezar a enseñar a un niño a sonarse y cómo hacerlo?
Cuándo empezar a enseñar a un niño a sonarse
Lo mejor es empezar a enseñarle alrededor de los 9-10 meses, cuando al niño le empieza a gustar imitar. Pueden soplar al agua, olfatear como un perrito, soplar con la nariz sobre la mano, tanto la suya como la del niño, soplar con la nariz al niño, soplar una bolita de fieltro y cosas así; la imaginación no tiene límites. Lo importante es que todo lo haga el padre o la madre sin necesidad de respuesta por parte del niño. Con el tiempo, el niño empezará a imitarles; algunos en una semana, otros quizá en un mes.
Después pueden añadir un pañuelo y soplar dentro del pañuelo para que se mueva, e intentar ofrecérselo también al niño (siempre en un periodo sin resfriado). Y, por supuesto, si ustedes tienen mocos, muéstrenle al niño cómo se suenan y comenten lo que hacen.
En los niños mayores ya utilicen la forma de juego guiado; por ejemplo, hacen un recorrido y soplan con la boca una bolita de fieltro, y luego soplan con la nariz a la bolita. En niños tranquilos pueden soplar con la nariz hacia la llama de una vela (cuidado con las quemaduras) o pueden soplar con la nariz sobre un espejo para que se empañe. Si logran soplar con la nariz dentro de un generador de pompas, seguro que también será divertido para el niño.
Cuando el niño ya sea capaz de sonarse algo por sí solo o de soplar con la nariz (aproximadamente entre los 18 y 24 meses), enséñenle a tapar un orificio y luego el otro para que sonarse sea eficaz. También pueden mostrárselo al niño con peluches, para que aprenda mejor la técnica y le resulte entretenido.
Cuando el niño no quiere sonarse en el pañuelo
Cuando el niño no quiere sonarse en el pañuelo, pueden intentar conseguir pañuelos con dibujos para motivarlo y, si eso tampoco ayuda, entonces propongan sonarse, por ejemplo, en el lavabo. Mejor sonarse en el lavabo, que luego se lava, que no sonarse en absoluto.
En caso de que el niño ya imite el soplar y le llegue un resfriado, no hay que presionarlo. El niño intentará soplar y, si no puede, no pasa nada; lo volverán a intentar la próxima vez. Si no sale, esperen a que el resfriado se vaya y vuelvan a practicar soplar en el pañuelo, en la bolita, al espejo, etc. Sean pacientes, no presionen al niño y verán que un día llegará el resultado deseado.





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