Kristýnka es una niña de 6 años con diagnóstico de parálisis cerebral infantil.
Tras un final de embarazo complicado y un parto difícil, literalmente luchó por su vida; la grave asfixia provocó una serie de complicaciones en su desarrollo.
Pasó la primera semana en la unidad de cuidados intensivos, donde, gracias a una atención excelente, logró estabilizarse y pudo ser dada de alta a los brazos de su mamá. Con ello comenzó una nueva vida no solo para ella, sino también para toda nuestra familia. Un ir y venir de pruebas, rehabilitaciones y la adaptación a este nuevo pequeño ser, que necesita cuidados especiales. Týnka, a lo largo de su vida, ha pasado y sigue pasando por muchísimas terapias, cuyo objetivo es enseñarle todo lo posible y ayudarla a ganar autonomía. En su primer año de vida fuimos por primera vez a un balneario y lo visitó varias veces más hasta que dejaron de serle útiles y significativos. Por suerte, Kristýnka es una niña muy tenaz y luchadora, que se enfrenta a cada reto y no deja de intentarlo, por eso emprendimos el camino de rehabilitaciones intensivas, que lamentablemente no están cubiertas por el seguro médico público. Kristýnka acude a fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, lo que se ha convertido en una parte estable de la vida cotidiana. Cada una de estas terapias la cubrimos con nuestro presupuesto familiar, ya que tratamos de lograr el máximo efecto y la felicidad de nuestra hija. Gracias a todo el esfuerzo constante, Týnka, a su edad, consigue dar sola unos pocos pasos, sabe sentarse y se desplaza sobre todo de rodillas. Para comunicarse usa imágenes, gracias a las cuales puede decir lo que necesita. No habla, domina algunas palabras, pero por suerte entiende todo perfectamente, y eso nos da una gran esperanza de que, a medida que crezca y madure, será capaz de comunicarse y no dependerá por completo de lo que decida otra persona por ella.
Sin embargo, la mayor parte de los cuidados, tanto en tiempo como sobre todo en lo económico, recae sobre nosotros y nuestra familia, ya que elegimos un camino que, aun a costa de enormes gastos, ofrece a Kristýnka el mayor beneficio y la ayuda a luchar de forma asombrosa con su discapacidad y a ir superando, poco a poco, los límites de sus propias posibilidades.
Este año por fin pudimos probar la hipoterapia y acudir a una estancia semanal intensiva de hiporrehabilitación en CH MIRÁKL. La primera vez fuimos con esperanza, pero no sabíamos muy bien qué esperar. Sin embargo, lo que los caballos y las personas que los rodean le dieron a Kristýnka nos dejó sin palabras. Ya hemos completado 2 estancias semanales y Kristýnka ha invertido por completo la proporción entre el tiempo que pasaba sobre las rodillas, con las que se desplazaba la mayoría de las veces, y el tiempo que dedica a caminar de verdad. Se nota en ella cuánta seguridad y calma le aporta esta terapia, y cómo profundiza de forma perfecta el conocimiento de su propio cuerpecito. Por eso haremos todo lo posible para que pueda realizar esta estancia con la intensidad recomendada de 3 veces al año.
Este septiembre Týnka empieza el colegio y toda la familia estamos deseando ver cuántas cosas nuevas traerá este cambio.





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