El primer mes después del nacimiento los bebés duermen casi todo el día y no es tan exigente dormirlos. Por lo general se duermen al tomar pecho, cuando les acariciamos la cabecita, gracias al ruido blanco o incluso simplemente cierran los ojos cuando están cansados. En los meses siguientes se va alargando el tiempo que permanecen despiertos y muestran señales de cansancio, que nos indican que es hora de ir a dormir y ayudarles a conciliar el sueño. ¿Cuáles son las señales de cansancio más comunes y qué hacer cuando las pasamos por alto y el niño se pasa de rosca?
Señales habituales de cansancio en los bebés
En el bebé pueden aparecer solo algunas señales o varias, y van sucediéndose de forma gradual. Lo más habitual es:
- bostezar,
- cejas enrojecidas,
- frotarse los ojitos,
- tirar de las orejitas,
- mirada fija,
- evitar el contacto visual,
- gimoteo,
- pérdida de interés por los juguetes,
- llanto.
Ventanas de vigilia en los bebés
Algunos niños, según las señales de cansancio descritas arriba, ya pueden estar sobrecansados o no mostrar ninguna señal. En este caso conviene vigilar las ventanas de vigilia, es decir, el periodo desde que se despiertan hasta que vuelven a dormirse, y poner al niño a dormir en ese momento. Las ventanas de vigilia se alargan con la edad, por lo que cada mes hay que estar atentos para no intentar dormir a un niño que todavía no está cansado.
Ojo con sobrecargar al niño
No pocas veces a cualquier padre le ha pasado que no llegó a tiempo para acostar al niño y este se sobrecansó. Es una situación muy incómoda tanto para el niño como para los padres. No se puede calmar al niño y el padre puede perder el control de la situación. Reconocerás a un niño sobrecansado por:
- un llanto que no se puede calmar; por lo general, el niño se duerme solo cuando deja de llorar, pero el sueño no será tan reparador como si se hubiera dormido a tiempo;
- el niño tiene problemas para dormirse, o bien se duerme, pero enseguida vuelve a despertarse y hay que empezar a dormirlo otra vez;
- el niño, por el contrario, está hiperactivo y no logra calmarse;
- no se le puede dejar en brazos o llora de inmediato.
A un niño sobrecansado le puede ayudar el ruido blanco, un entorno oscuro (para que no haya demasiada estimulación), el contacto con el padre o la madre (pañuelo o portabebés), la lactancia, y un padre o madre tranquilo, capaz de soportar este llanto a veces casi interminable.
El sueño puede ser realmente una alquimia en algunos niños. Hay niños que se duermen bajo el gimnasio de actividades o mientras comen; otros necesitan mucha calma, sensación de seguridad y ayuda para cerrar los ojitos. Podría parecer que con los niños que se duermen solos es más fácil, pero no son tantos o solo se duermen así durante un tiempo, hasta que su sueño evoluciona y cambia. Es natural que los niños necesiten nuestra ayuda y nos corresponde a nosotros ofrecérsela durante esos primeros años, porque más adelante ya no nos necesitarán junto a la cama por la noche y a nosotros podría darnos pena.
No se puede detener el tiempo, pero sí cambiar nuestra actitud hacia nuestros hijos. Os deseamos que acostéis a vuestros niños con tranquilidad y, si alguna vez no sale bien, no os desaniméis: a todos nos pasa.





Escribir un comentario
Este sitio está protegido por hCaptcha y se aplican la Política de privacidad de hCaptcha y los Términos del servicio.