Viajar con un bebé puede ser para muchos padres una experiencia tranquila que disfrutan mucho. Para otros, en cambio, es más bien una pesadilla. ¿Cómo es posible que Máňa, la vecina de al lado, haya recorrido con su bebé casi desde el nacimiento media república e incluso hayan ido en avión al mar, mientras que nosotros nos alegramos cuando llegamos apenas unos pocos kilómetros hasta el médico?
Quizá sea una conclusión sorprendente para alguien, pero según varios debates de mamás, es algo así como un 50 y 50. Algunos bebés duermen en el coche sin problema y, por tanto, viajar con ellos es una recompensa. A otros, sin embargo, el coche no les gusta y son capaces de llorar durante todo el trayecto.
Prepararse antes del viaje
Si planean recorrer una distancia mayor en coche, conviene probar antes del viaje una excursión por los alrededores para ver cómo se comporta su bebé en el coche. Si llora incluso antes de salir del garaje, un trayecto corto puede resultarles muy estresante. El bebé puede llorar por muchas razones, como cansancio excesivo, calor, espacio reducido, demasiados estímulos en el día, hambre, mareo, etc. Por eso conviene probar con menos capas de ropa, darle el pecho antes del viaje, hacer paradas más frecuentes o valorar distintas horas para conducir: justo antes de la siesta, al contrario, con el bebé descansado, o incluso probar a viajar de noche. Si nada ayuda y el bebé sigue llorando, puede que tengan que esperar hasta que crezca un poco y ya pueda viajar en el sentido de la marcha. En caso de que en el niño no se confirme el mareo, girarlo en el sentido de la marcha siempre funciona. Si además tienen un hermano mayor y quieren ir de vacaciones o de excursión también por él, entonces merece la pena valorar si dejar que el bebé lo pase mal en el coche. Al fin y al cabo, los bebés también son personas.
De otra forma que no sea en coche
Otra posibilidad es viajar en tren. Hay muchas familias que prefieren esta opción porque en el tren tienen más libertad. Pueden llevar al bebé durante todo el trayecto en el cochecito o en un fular/mochila portabebés, pueden cogerlo, darle el pecho y jugar con él en cualquier momento durante el viaje. Aunque es una forma de viajar más lenta, para muchos es la única manera de llegar a algún sitio sin estrés.
Viajar en avión es más rápido, pero probablemente también lo más complicado de todos los medios de transporte posibles. Hay que tener la documentación del bebé, conseguir una cuna en el destino si no duermen juntos. Además, conviene llevar suficientes pañales o averiguar dónde se pueden comprar allí, y contratar un seguro de viaje. Para el bebé tampoco resulta agradable la presión en los oídos durante el despegue y el aterrizaje. Por experiencia propia, recomendamos volar solo cuando el niño sea mayor, porque el llanto de un bebé resulta muy incómodo para muchos pasajeros. Y si el vuelo es de noche, con el llanto de un niño es difícil dormir bien.
Qué no olvidar llevar
Si deciden salir de viaje, no olviden en casa, además de lo habitual, también:
- un tentempié, si el niño ya ha empezado con la alimentación complementaria
- medicamentos, por ejemplo Calgel o Camilia para la dentición, supositorios o jarabe para bajar la fiebre, jarabe para la tos, agua de mar y un aspirador nasal para un posible resfriado
- documentos: si van a viajar al extranjero, el bebé debe tener DNI o pasaporte
- un fular o un portabebés — en caso de que el bebé solo se duerma si lo llevan encima, o porque los accesorios de porteo pueden ser útiles en excursiones donde sea difícil acceder con el cochecito
Unas palabras finales
Sea cual sea su decisión, sobre todo no se comparen con otras mamás. Cada una somos diferente, y el temperamento de nuestros hijos también varía. Para algunas, el llanto del bebé es una experiencia estresante; otras lo toman como parte de la infancia y, cuando quieren ir de excursión, simplemente van. Créannos que, cuando su bebé sea más grande, disfrutarán sin duda de las salidas. No tendrán que preocuparse por los pañales, la lactancia o la leche artificial, la siesta ni la alimentación complementaria. Será todo mucho más tranquilo. Y si aun así deciden emprender el viaje, disfrútenlo, porque su bebé no volverá a ser tan pequeño y cada momento que pasen con él fuera de casa les dará energía para los días siguientes.





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