Por suerte, últimamente se habla más de la lactancia y se apoya a las mamás para que amamanten todo el tiempo que puedan. Y esa es una gran noticia. No nos cuesta nada y siempre tenemos el pecho a mano, así que ¿por qué no aprovecharlo y darle a nuestro bebé la mejor alimentación que merece?
Por supuesto, existen muchas razones por las que las mujeres no amamantan: no quieren, no les resulta compatible con el trabajo, no consiguen establecer la lactancia, cuando llega el brote de crecimiento la abandonan porque creen que no tienen suficiente leche y muchas otras más. En este caso, alegrémonos de las leches artificiales, con las que podemos alimentar a nuestros pequeños.
Qué hacer antes del nacimiento del bebé
Lo ideal, entonces, es que la mujer se prepare para la lactancia ya durante el embarazo, para que sepa qué le espera y por qué vale la pena no rendirse. Sobre la lactancia puede informarse ya en algún curso prenatal, pero aún mejor es hacerlo con una asesora de lactancia, que tiene un enfoque mucho más amplio sobre este tema y puede explicar todo con más detalle.
Qué hacer después del nacimiento del bebé
Cuando el bebé ya está en el mundo, sin duda merece la pena invitar a casa a esa asesora de lactancia, para que compruebe si el bebé se prende bien al pecho y si tiene bien el frenillo en la boca. Puede ocurrir que el bebé nazca con un frenillo corto y haya que cortarlo para que la lengua del bebé pueda trabajar correctamente al succionar y así el bebé beba suficiente leche. No se preocupen, es un procedimiento de unos segundos y al bebé no le duele en absoluto.
La asesora seguramente les recomendará poner al bebé al pecho con frecuencia para que los pechos sigan estimulándose y se produzca leche, porque la demanda equivale a la oferta. Cuanto más se ofrece, más se produce.
Dado que también tiene que ver con la química entre la mamá y el bebé, sin duda vale la pena el contacto piel con piel, que hoy en día ya se realiza en muchas maternidades después del parto. En casa, por tanto, pueden tumbarse con el bebé en la cama y acariciarse piel con piel; también pueden poner al bebé en un fular sobre su cuerpo desnudo y así favorecer la lactancia. Por la noche, además, pueden practicar lo que se llama colecho, durmiendo juntos y permitiendo que el bebé tenga acceso al pecho siempre que lo necesite.
En caso de que el bebé sea más dormilón y no quieran despertarlo, pueden extraer leche regularmente a mano o con un sacaleches y después congelarla para cuando necesiten estar fuera de casa. Lo importante es esa estimulación de los pechos.
Cuando es necesario suplementar con leche artificial
Si llegan a la situación de que amamantan, pero además suplementan con leche artificial porque el pediatra en la revisión les ha asustado con una pérdida de peso del bebé o por cualquier otro motivo, entonces definitivamente no lo hagan con biberón. Si quieren mantener la lactancia y reducir poco a poco la suplementación con leche artificial, la asesora de lactancia les recomendará suplementar con una sonda al pecho. No tiene nada de complicado. Preparan la leche artificial en ese recipiente especial con un agujerito, por el que pasan la sonda y luego colocan la sonda en el pezón. El bebé entonces succionará la leche de la sonda, pero al mismo tiempo estimulará el pecho, y eso es lo que buscamos.
Qué pasa con las hierbas
Aquí las opiniones difieren incluso entre las asesoras de lactancia. Algunas recomiendan ciertas hierbas y homeopatía, otras no, porque pueden tener efectos más bien negativos. Así que depende de cada mujer decidir si quiere utilizar estos medios de apoyo. Entre las hierbas, las que más se recomiendan son el fenogreco, el cardo bendito y la moringa. En homeopatía, sería Ricinus Communis CH5.
Y el chupete
Con el chupete ocurre lo mismo que con los biberones. Ambos son antinaturales para el bebé, de goma, y la succión se produce de una forma un poco distinta. Hay muchas madres a las que el chupete ni los biberones les arruinaron la lactancia, sin embargo también hay muchas madres que dejaron de amamantar por eso. Las consecuencias no siempre aparecen de inmediato, sino incluso tranquilamente después de unos meses de uso. Así que de nuevo depende de la madre decidir si quiere darle chupete y poner en riesgo la lactancia o si lo intenta sin chupete.
La lactancia es toda una ciencia
Si no consiguen establecer la lactancia en la maternidad, no se desanimen, porque cuando estén en casa con el bebé tendrán mucha más calma y tranquilidad para amamantar. Denle tiempo y verán que saldrá bien. Hay mujeres que empezaron a dar el pecho exclusivamente a su bebé solo después de varios meses de suplementación, así que realmente se puede; solo hace falta paciencia y confianza en una misma. Si por cualquier motivo aun así no lo logran, no se enfaden consigo mismas, porque han hecho todo lo posible por su bebé. Y más importante que eso es una mamá tranquila y satisfecha, que transmite su energía positiva al bebé, que una mamá estresada y desesperada.
Les deseamos mucha fuerza en los inicios de la lactancia y pocas recomendaciones no solicitadas del entorno.





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