Del mismo modo que cortar los primeros pelitos o cepillar los dientecitos, cortar las uñas puede dar guerra a más de un padre o madre. ¿Cómo hacerlo para que sea cómodo para ambas partes?
Mostrar y explicar
Sobre todo, hay que no forzar la situación. Como sabemos por física, la presión provoca contrapresión, y eso precisamente no es lo que queremos al cortar las uñas. Hay que hacerlo poco a poco. Lo ideal es hablar con el niño y explicarle por qué es importante cortarlas y qué pasa si no se acortan las uñas.
Incluso a los bebés pequeños les podéis mostrar y explicar qué hacéis y por qué. Aunque todavía tardarán un tiempo en responderos, perciben el tono de vuestra voz, y si notan que no les presionáis, que los respetáis y que pueden entregarse plenamente a vosotros, entonces empezarán a colaborar.
Si el niño tiene en casa un hermano mayor con quien cortarse las uñas es coser y cantar, entonces casi lo tenéis ganado, porque a los niños les encanta imitar a los demás, sobre todo a los que tienen una edad parecida. Con los hermanos puede ser mucho más fácil. También podéis cortaros las uñas vosotros mismos o a vuestra pareja para que el niño vea que así es como se hace y que juntos también lo conseguiréis.
Distraer la atención
No es una solución ideal, pero para la tranquilidad de ambas partes al principio también se pueden cortar las uñas con un cuento o una canción, o durante cualquier otra actividad en la que el niño no se dé cuenta de lo que pasa con sus uñas.
Cuando el niño duerme
Cuando no haya otra opción, podéis cortar las uñas cuando el niño duerme en la cama o también en un pañuelo portabebés/mochila portabebés. No es nada raro; muchos padres lo hacen así. Es posible que podáis cortar sin problema las uñas de las manos y que el niño coopere de maravilla, pero que las de los pies solo se puedan cortar cuando duerme, o al revés.
Cambiar las tijeras por una lima
En lugar de tijeras podéis probar con una lima, que el niño podrá tocar sin problema y probar. Frente a las tijeras es un proceso más lento, pero a cambio el niño ganará más confianza en la lima, porque no tendréis problema en dársela en la mano. Las tijeras, ya sean puntiagudas o de punta redonda, son peligrosas para los niños y no se las prestamos así como así. Con la lima no se pueden acortar muy bien las uñas de los pies; sin embargo, si con ella os resolvéis las de las manos, ya tenéis medio camino hecho.
En la crianza hay muchas actividades que ponen a prueba a los padres, como la higiene dental, el corte de los primeros pelitos, la introducción de la alimentación complementaria, la elección de los primeros zapatos, el dejar el pañal y muchas más. Os acostumbraréis, con el niño todo encajará de maravilla, y luego llegará otra cosa, otro reto de la crianza. Pero de eso se trata precisamente: nunca nos aburrimos, seguimos aprendiendo, enriqueciéndonos mutuamente, creciendo juntos. Mucha suerte con el corte de uñas.





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