Con la llegada de un hijo al mundo, la mayoría de las mamás empieza a plantearse qué comer. Se dan cuenta de que hasta entonces su alimentación no había sido lo bastante equilibrada, ya fuera por las náuseas del embarazo o, al contrario, por los antojos de embarazo. Lo ideal es que la mujer empiece a adaptar su dieta incluso antes de quedarse embarazada, para acostumbrarse y automatizarlo todo, porque después del nacimiento del bebé puede que no tenga suficiente energía, ganas ni tiempo. Entonces, ¿cuál es la alimentación ideal de una madre lactante?
Comer más, pero con menos frecuencia
La lactancia es muy exigente en energía y al principio puede ser una etapa agotadora. La mujer siente mucha hambre, por lo que debería comer mucho más para obtener la energía necesaria para cuidar del bebé. Como ya casi no tiene tiempo para comer, es mejor comer con menos frecuencia, pero en porciones más grandes. Basta con tres o cuatro veces al día, pero bien abundante.
Pedir ayuda no significa fracasar
Es estupendo que la mujer cocine con antelación antes del parto y congele la comida. Si no tiene esa posibilidad o si las reservas de comida se agotan rápido, entonces está bien pedir ayuda a sus seres queridos. No tengas miedo, eso no significa fracasar. Antes, toda la tribu cuidaba de la mujer; más tarde, el resto de la familia, y hoy la mujer está, en gran medida, sola para todo (el cuidado del niño, del marido/pareja, del hogar, cocinar, limpiar y, aunque esté de baja por maternidad/parental y por tanto debería tener tiempo para todo, no tiene fuerzas para encargarse de todo). Así que no dudes en pedir ayuda; seguro que las abuelas estarán encantadas de colaborar en la cocina y en el cuidado del bebé.
La alimentación de la madre importa
La leche materna se produce a partir de la sangre, así que ni el agua con gas ni las lentejas le provocan gases al bebé. Sin embargo, a la leche pasan los mejores nutrientes, por lo que si la madre lactante no se alimenta de forma suficientemente nutritiva, eso no afectará a la leche materna, pero sí a su estado físico y mental. Algunas vitaminas dependen de la alimentación de la madre, por lo que debería aportarlas precisamente mediante una dieta de calidad.
Qué debería comer una mujer que da el pecho
Sobre todo, grasas de calidad para reponer energía y productos de origen animal, que aportan las vitaminas, minerales y, especialmente, el hierro necesario, que falta debido a la pérdida de sangre (también durante la menstruación la mujer debería aumentar la ingesta de hierro, es decir, de productos de origen animal).
- grasas de calidad (mantequilla, manteca, ghee, aceite de coco)
- caldos (de carne, de huesos o de carne y huesos)
- carne y vísceras (hígado, riñones, …)
- pescado y marisco
- huevos de fuentes de calidad
- productos lácteos (idealmente de oveja y de cabra)
- fruta y verdura
- legumbres
- cereales, mejor sin gluten (quinoa, mijo, amaranto)
Complementos alimenticios
Entre los complementos alimenticios, conviene suplementar el magnesio, que ayuda a las madres a sobrellevar el cansancio por no dormir bien y el agotamiento general. El magnesio se puede aportar en forma de cápsulas, baños con sal de Epsom o frotando aceite de magnesio sobre la piel.
Cuidar de un niño suele ser exigente y pocas mamás tienen energía de sobra; por eso, tanto si una madre da el pecho como si no, su alimentación siempre importa.





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